El español de América

No existe un español de América como algo consolidado, caracterizado unívocamente pero lo más aproximado sería esto:

EL ESPAÑOL DE AMÉRICA

1.-Introducción (un poco de historia…)

2.-Rasgos lingüísticos.

2.1.-Rasgos fonéticos.

2.1.1.-Polémica en torno a la coincidencia Español

de América/ andaluz.

2.2.-Rasgos morfológicos.

2.3.-Rasgos sintácticos.

2.4.-Rasgos léxicos.

3.-A modo de conclusión… La unidad del idioma.

 

 

1.-Introducción (Un poco de historia…)

El español viajó a bordo de las carabelas colombinas hacia América; la primera expedición del Almirante, y las posteriores de los conquistadores y colonizadores del continente, iban a determinar la instalación definitiva del español en aquellos lejanos territorios.

En muchas de las repúblicas hispanoamericanas es lengua oficial, aunque coexiste con lenguas indígenas; sólo en Paraguay, el guaraní es lengua oficial y compite con el Castellano. Pero las relaciones del español con las lenguas indígenas, pugna secular que comenzó con el descubrimiento y la conquista, merece una especial atención.

En el continente americano, cuando llegaron a él los conquistadores, existían más de cien familias de lenguas indígenas diferentes. Este hecho constituyó inicialmente una gran dificultad para soldados y misioneros, pues la lengua que aprendían en un determinado territorio, de nada les valía en otro. Añádese a esto que los indígenas tampoco ponían mucho interés en aprender la lengua de los conquistadores. En la resolución de este problema se planteaba un auténtico conflicto entre el interés de los militares y políticos, dispuestos siempre a imponer a los indios no sólo sus costumbres, sino también la lengua española, y el interés de los misioneros, contrarios a que se ejerciera una violencia sobre la población autóctona, hecho que conllevaría el alejamiento de la predicación evangélica. Hubo, con todo, indígenas y mestizos que aprendieron nuestra lengua con entusiasmo, como el caso de el Inca Garcilaso dela Vega, primer gran escritor que dio América a las letras españolas.

El Consejo de Indias redactó en 1596 una célula por la que se ordenaba la enseñanza del español a todos los indígenas, con la subsiguiente prohibición de emplear la propia, pero Felipe II no firmó tal documento, considerando que lo más conveniente era no presionar a los indígenas para que dejaran su lengua natural y que se podrían poner maestros para aquellos que voluntariamente

desearan aprender la lengua castellana. Tal fue la doctrina de la monarquía española hasta 1770. Tres años antes habían sido expulsados de América los jesuítas, grandes defensores de las lenguas indígenas por razones misioneras y a cuya acción se le atribuye la permanencia del Guaraní en Paraguay.

En 1979, el arzobispo de Méjico, Francisco Antonio de Lorenzana, se dirige a Carlos III exponiéndole la situación: <<son tantos los idiomas amerindios, que no hay misisoneros para atender a sus hablantes, amén de que la doctrina cristiana no puede extresarse en lenguas tan primitivas>>. El rey, impresionado por el memorial del arzobispo ordena que <<se extingan los diferentes idioas y sólo se hable el castellano>>, de tal manera que esta lengua sirve de instrumento no sólo para la evangelización que al fin y al cabo era lo de menos, sino más bien como instrumento de unificar a los súbditos ante la cultura, el comercio y la política. Simultáneamente a estos hechos se decreta el nombramiento de maestros que enseñasen español en todo el imperio americano.

Pero el Estado no disponía de medios para hacer triunfar tal ambicioso proyecto hispanizador, y, cuando en 1810, comienza la emancipación de los países americanos hay unos tres millones de hispanohablantes y el triple de indios desconocedores del español.

Las condiciones parecían poco propicias para el desarrollo de nuestro idioma, sin embargo, precisamente a partir de la independencia ha ocurrido todo lo contrario: la hispanización lingüística de Hispanoamérica se ha producido mayormente a raiz de ésta.

Las lenguas indígenas más importantes que subsisten en América son el Náhualt y el Maya en Méjico; el Araucano en Chile; el Aimara en Perú y Bolivia; el Quéchua en Bolivia, Argentina y Ecuador y el Guaraní en Paraguay.

Numerosos vocablos de estas lenguas se han incorporado al español general, como patata, cacao, chocolate, canoa, tiburón,jauja, hamaca, maiz, tobogán, etc.

 

 

2.-Rasgos lingüísticos.

2.1.-Rasgos fonéticos.

El factor andalucista es claro en el español hablado en América. Los rasgos que comparte son los siguientes:

Seseo (pronunciación de c y z como s).

Yeismo (pronunciación de ll como y).

Aspiración o pérdida de la -s final de sílaba o

palabra (mohca).

Confusión de r y l (pielna, sordao).

Aspiración de la -h inicial.

2.1.1-Polémica en torno a la coincidencia Español de América/ Andaluz.

 

¿Cómo interpretar esta coincidencia de soluciones? Hay dos

posibilidades:

a)que la solución se haya producido independientemente en Andalucía y América, aunque los resultados hayan coincidido.

b)que tales rasgos fonéticos se deban a un directo influjo andaluz, lo que implicaría que en la conquista y colonización de América habían intervenido predominantemente andaluces.

En cuanto a la primera solución fue más grata en América, en cuanto afirmaba la autonomía cultural del continente. Por otra parte, las estadísticas indicaban que el número de andaluces que marcharon a América no llegaba al 34% del total de los emigrantes.

Se creía también, hasta hace poco, que algunos de aquellos fenómenos fonéticos habían comenzado a producirse en Andalucía a la vez que en América, pero no antes.

Actualmente, nuestros conocimientos sobre estas cuestiones son mayores y por tanto los criterios varían sustancialmente. De esta manera, hoy se sabe que los andaluces que pasaron a América en los primeros momentos de la conquista constituían el 60% de los emigrantes; por otra parte, todos los fenómenos fonéticos descritos arriba, estaban ya en avanzado estado de desarrollo a fines del siglo XV, en el sur de la península y en Canarias. Por tanto, de lo expuesto extraemos las siguientes conclusiones:

►La influencia decisiva del andaluz sobre el español de América hay que buscarla en los primeros años de la conquista, cuando un fuerte porcentaje de andaluces funda las primeras sociedades criollas, y la lengua, libre de la norma idiomática que imponía la corte, el idioma adquirió un perfil andalucizado.

►Tales rasgos se fortalecían con la llegada de nuevos españoles, los que habrían de pasar largas temporadas en Sevilla en espera de obtener licencia para instalarse en América, e iban ya andalucizados.

►Las expediciones conquistadoras y colonizadoras que partían de las Antillas (1ª fase de colonización) difundían por el nuevo continente los mencionados rasgos andaluces, en proporciones y distribuiciones muy variadas.

Para concluir la polémica, diremos que en años pasados se defendió la supuesta acción de sustrato que las lenguas indígenas habían ejercido sobre el español en ciertas zonas americanas. En la actualidad esto no puede afirmarse con seguridad, pero tampoco cabe rechazar tal hipótesis de pleno, pues, sobre todo la entonación, es muy distinta a la española, incluida la andaluza.

 

2.2.-Rasgos morfológicos.

  • Extensión del plural a casos como ¿Qué horas son?, hacetiempos…
  • Adverbialización del adjetivo: ella viste lindo, subió fácil.
  • Empleo de yo con preposición: a yo, de yo…
  • Preferencia de canté a he cantado: hoy canté…
  • El voseo: utiliza vos en lugar de tú o ti.

 

 

 

 

Expliquemos un poco más el último rasgo: el voseo.

Consiste en utilizar vos en lugar de tú y de ti, entre iguales y para tratar con personar jerárquizamente inferiores: así se dice vos tenés, a vos, con vos, en vez de tú tienes, a tí, contigo.

Por otra parte, el pronombre vos es compatible con te: vos te debés callar por tú te debes callar.

Las formas verbales tenés, debés alternan con tenís y debís, que se usaron también en España y fueron desterradas por las formas tenéis y debéis.

El voseo es general en Argentina, Uruguay, Parguay, América Central y una parte de Méjico (Chiapas), Perú y Bolivia y en las Antillas. Es por tanto, por su extensión, un rasgo sumamente importante, aunque, en general, se siente como vulgarismo y lo repudian las normativas.

 

2.3.-Rasgos sintácticos.

Construcciones como hablamos mucho con él o fuimos con vos significan hablamos él y yo y fuimos yo y tú, respectivamente.

El uso de la preposición difiere a veces: así caer a la cama, ingresar al ejército, estaba arriba de la mesa, hasta las dos iré…

También el uso de las conjunciones varía. Así, cada sustituye a cuando (cada vez que habla, me enojo), cosa que se emplea como conjunción final: vuélvete cosa que te vea.

La voz pasiva se usa menos áun que en español. La preferencia de la impersonal se alquila casas por la pasiva refleja se alquilan casas es generalizaza. Acambio, puede leerse en algunos sitios: es prohibido fumar.

El leismo, normal en el castellano, es poco frecuente en América, que prefiere el empleo etimológico de Lo.

 

2.4.-Rasgos léxicos.

El léxico hispanoamericano es esencialmente coincidente con el nuestro, aunque, como es natural, se observan algunas diferencias, pero eso mismo ocurre dentro del español de la península, en donde un término como alcayata no es conocido por un aragonés y sí por un pacense. Muchas veces, tales diferencias léxicas se deben a que América conserva viejas palabras yaolvidadas en España (pollera= falda); otras veces, se debe a extranjerismos no triunfantes aquí (rentar= alquilar), pues no hay que olvidar que Hispanoamérica tiene un contacto más directo con la influencia anglosajona.

 

3.-A modo de conclusión… La unidad del idioma.

Por los rasgos que hemos mencionado anteriormente se puede advertir que el español americano posee características propias que lo diferencian del de España, pero muchas de esas diferencias son normales también en el Español de España: ¿no son muy grandes las diferencias entre un hablante de Burgos y uno de Badajoz, o de Andalucía? Con todo, la diversificación léxica es cada vez mayor, no sólo a ambos lados del océano, sino entre las diversas repúblicas americanas, sobre todo en lo que se refiere a la adopción de neologismos.

Sobre la unidad del idioma hay que decir que el español de España y el de ultramar manifiestan una gran unidad en os registros culto y literario, y bastante notable en el habla popular. Pero el problema de la unidad idiomática, de su perduración, sigue en pie y constituye un motivo de preocupación:

¿no llegará un momento en que se rompa tal unidad del mismo modo que ocurrió con la fragmentación del latín debido fundamentalmente a la extensión de su imperio? Dicho temor parece ser que aún no se ha confirmado, pues la lengua culta es única y el único ideal de lengua reconocido por todos los hispanohablantes.

A favor de la unidad obran hoy en día la facilidad de las comunicaciones y los medios de comunicación, especialmente internet y la enorme difusión del idioma a través de prestigiosos sitios como el del Instituto Cevantes.

Otro factor unitario es la circulación de la literatura, indistintamente española o americana, pues el gran auge de la narrativa hispanoamericana con escritores de la talla de Borges, Rulfo, García Márquez, Sábato, Vargas Llosa, Fuentes, Cortázar, etc., puede considerarse como un gran bien para el prestigio y la

unidad del idioma.

Para concluir, no podemos olvidar la eficaz ación conjunta dela Real AcademiaEspañola dela Lenguay de las Academias Nacionales de América.

 

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