Interpretación del poema 11

Poema 11

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.

Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.

Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

El poema empieza con una alusión a la noche en términos metafóricos (“cavadora de ojos”), a través de su reflejo en las charcas
Es un entorno real. Es de noche.
Pero la oscuridad de la noche se convierte en oscuridad figurada como oscuridad existencial del poeta (“Hace una cruz de luto entre mis cejas”). No sólo es la oscuridad, sino que es su oscuridad (la del alma)

De pronto aparece la amada (“Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos) No viene de lejos físicamente sino en el recuerdo, desde la nostalgia. Cree ver su mirada

Ante su recuerdo se levanta una tempestad, un viento que acarrea, destroza, dispersa, desarraiga árboles. ¿Es la furia desesperada de la distancia de la amada ante su visión imaginativa en el recuerdo?
Frente a estas imágenes violentas, la amada es una imagen delicada (“clara niña, pregunta de humo, espiga”) y siempre vinculada a la naturaleza o siendo la naturaleza misma (“era hecha de todas las cosas”). Ella lo era todo: lirios , espigas, la formadora del viento.

Tras la ansiedad y el dolor (ansiedad que partiste el pecho a cuchillazos) debe partir y renunciar a la esperanza, allí (como diría Bécquer) donde habite el olvido.

Debe alejarse “por el camino que se aleja de todo”

CONCLUSIÓN: Una vez más Neruda no alcanza la plenitud a través del amor y se ve forzado a cumplir el destino sombrío de renunciar a él, a la amada que le reconciliaba con el mundo y la naturaleza. Queda solo con su ansiedad, con su angustia igual que en el poema I (“donde la sed eterna sigue y la fatiga sigue y el dolor infinito)

Aquí tenéis un enlace con un recitado de poesía por la voz del mismísimo Pablo Neruda.

http://www.4shared.com/file/25518886/c65744c6/Pablo_Neruda-20_poemas_de_amor_y_ledos_por_el_mismo.html

http://www.flickr.com/photos/diodoro/2307835031/

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